Hemos estado 3 días recluidos en casa rodeados de virus y de fiebre.

  • Bendita fiebre que nos adviertes de que algo, en nuestro cuerpo, no funciona
  • Bendita fiebre que nos ayudas a paralizarnos y descansar nuestra mente
  • Bendita fiebre que nos ayudas a que nuestro estómago descanse y se depure
  • Bendita fiebre que nos ayudas a hacer borrón y cuenta nueva!
  • Bendita fiebre, que nos defiendes de los virus dañinos

Os dejo unas palabras del libro La enfermedad como camino, para meditar…

La sabiduría popular dice que la fiebre es saludable. La intensidad de la fiebre es, pues, inversamente proporcional a la duración de la enfermedad. Por lo tanto, en lugar de combatir pusilánime y sistemáticamente cualquier aumento de la temperatura, deberíamos restringir el uso de antitérmicos a los casos en los que la fiebre alcance proporciones peligrosas para la vida del paciente.

En el plano psíquico, el conflicto, en esta fase, absorbe toda nuestra atención y toda nuestra energía. La similitud entre la fiebre corporal y la excitación psíquica es evidente, por lo que también hablamos de expectación o de angustia febril. (La célebre canción «pop» Fever expresa la ambivalencia de la palabra.) Así, cuando nos excitamos sentimos calor, se aceleran los latidos del corazón, nos sonrojamos (tanto de amor
como de indignación…), sudamos de excitación y temblamos de ansiedad. Ello no es precisamente agradable, pero sí saludable. Porque no es sólo que la fiebre sea saludable, es que más saludable aún es afrontar los conflictos —a pesar de lo cual la gente trata de bajar la fiebre y de sofocar los conflictos— y, además, se ufana de practicar la represión. (Si la represión no resultara tan divertida…).

Sed felices!

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