Tras muchas semanas, de desconexión, hoy me apetece volver a escribir. Hoy toca hacer un parón en mi nueva vida y hacer balance de dónde vengo, dónde estoy y hacia dónde voy.

Como bien sabéis, hace poco fui mamá por segunda vez. Bueno, poco, hace ya 8 meses! Me ha pasado súper rápido. En estos 8 meses no hay día que no me haya reiterado en mi afirmación de que mis pequeñinas son mis grandes maestras en la vida. Ellas son las que me hacen avanzar.

Gracias a ellas, estoy aquí sentada delante del ordenador haciendo reflexiones sobre mi vida y sobre mi ser. ¿De dónde vengo? de un aprendizaje intenso sobre la maternidad y mi personalidad. ¿Dónde estoy? Estoy en plena fase de descubrimiento de mi ser y afianzamiento de personalidad ¿A dónde voy? a cumplir mis sueños, reconectarme con la tierra y prepararme para el siguiente nivel que nos toque vivir, sea en la esencia que sea. Mi espíritu siempre perdurará.

No me entra en la cabeza la superficialidad con la que se trata a los niños. Lo poco que les entienden los adultos, en general. Cuando, en realidad, ellos son puestos en la tierra con toda la sabiduría necesaria para hacernos ser mejor personas. Pero no lo sabemos ver. No lo aceptamos y queremos imponer nuestra superioridad. Para mí ahí está la gran “broma” de esta vida. Los bebés/niños nos triplican en conocimientos emocionales (ver artículo inteligencia emocional), pero con toda su sabiduría, no tienen medios para comunicarse, como nosotros sabemos. O te esfuerzas en empatizar con ellos y estar de su lado o te pierdes de la misa la mitad. Ellos saben y no dicen, nosotros decimos mucho y no sabemos nada!

El niño es inocencia, es amor, es verdad. Nosotros les arrebatamos todo eso y le obligamos a ser pícaros, a tener miedo de las cosas, de las personas, de los desconocidos, de los castigos,… No creo en absoluto que haya niños malos! Los niños por naturaleza son buenos! otra cosa es que nosotros les despertemos los genes más violentos que tengan (que, en el fondo, estoy convencida de que todos tenemos de todo, sólo hay que saber apretar la tecla adecuada) . Les obliguemos inconscientemente a tener que mentir como método de protección o hagan burrerías para atraer nuestra atención porque no les damos suficiente amor…

En fín,  que llevo unos meses centrada en cambiar pañales, recoger juguetes del suelo, cantando todas las canciones que conozco habidas y por haber, contando cuentos infinitos a todas horas, inventándome juegos que al día siguiente no recuerdo, pasándome 2 horas de reloj durmiendo a una y a otra, con los brazos desgastados de tanto coger a “upa”… llegando extenuada a la hora de dormir… pero feliz,feliZ, felIZ, feLIZ, fELIZ, FELIZ!!

Satisfecha conmigo misma, orgulloa de mis peques y con un largo y esperanzador camino por recorrer!!

Os adora niñas!

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