Desde que emprendí el camino de la maternidad, cada vez soy mas consciente de la responsabilidad que llevo encima. Cuando dicen que la madre es el pilar de la familia y enlaces bien, todos están bien, literalmente es así.

Trato de convivir con ello, sin agobiarme en exceso. Pues se que mis niñas dependen de mi. Mi aura esta interconectada con la suya y así como este mi estado mental y emocional, así estarán ellas. También lo explica muy bien Laura Gutman en su libro de Maternidad y encuentro con tu propia sombra. Para mi, un libro revelador que me ayudo a entender muchas cosas sobre Marina y sobre mi. Considero que se debe leer una vez hayas parido, puesto que sino, no comprendes muchas cosas de las que te explica.

Mientras dura el embarazo parece que estamos en una nube de color de rosa… Y es una vez nace tu nene/a que vas bajando de nuevo a la tierra y te encuentras con tu sombra. Tu yo verdadero y todas las vivencias infantiles que no has superado…

En fin, que nuestro papel en la familia es fundamental. Hace dos días lleve a Marina a una osteopata que además trabaja muy bien con energías y anteriormente había llevado a la peque. En ambas visitas, la conclusión fue: tu me traes a las niñas porque crees que tienen problemas de salud, pero a la que tenemos que revisar previamente a ti…

En realidad estoy encantada porque estoy aprendiendo mucho de este ejercicio de autoconocimiento. Pero no deja de darme un poquito de vértigo, tanta responsabilidad.

Aceptarme para aceptarlas.
La perfección no existe.
No malgastar energías, invertirías en mi misma para que ellas estén bien.
No perderme en sus mundos.

Cada día me dedico mi tiempo de meditación a recapacitar. Como me dijo hace poco una buena amiga, no necesitas hacer yoga ni meditación, los niños son los mejores maestros que puedas tener y la mejor meditación que puedas realizar, puesto que son. Tu reflejo?. Y yo pensé, una vez mas, claro estoy: aprendiendo de mis peques

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